Reflexiones para tí.

La Mujer de Manoa

Y la mujer corrió prontamente a avisarle a su marido, diciéndole: “Mira que se
me ha aparecido aquel varón que vino a mi el otro día”. Jueces 13:10.

La anónima esposa de Manoa es otra de las mujeres estériles de la Biblia, que Dios visita para mostrar su poder a través del milagro de un bebé. El ángel la visita, y lo primero que ella hace es hablar con su marido.

La Biblia no nos dice su nombre, pero su ejemplo es profundamente válido para todos nosotros hoy. Cuando Dios te da un mensaje, la idea es que lo compartas. Y lo mejor es hacerlo por aquellos que tú amas. No es tan fácil como suena. Muchas veces, preferimos hablar a desconocidos, quizá porque nuestros vecinos y parientes nos conocen… digamos, demasiado bien.

El ángel llama su atención, lo reconoce como un enviado de Dios y acepta su mensaje como venido del Cielo. Hay mensajes que queremos oír; hay otros que debemos escuchar. En ambos casos, debemos reconocer su origen y actuar en consecuencia. Si el mensaje tiene origen divino, nuestra reacción
debe ser la obediencia.

El ángel dio instrucciones precisas. Lo que a ellos les tocaba no era comenzar a discutir si lo hacían o no, si les parecía o no una buena idea, si les iba a ser fácil o difícil cumplir. No intentan entender los motivos profundos que llevaron al Señor a realizar tal declaración. Lo que debían hacer era tan solo
obedecer. Con nosotros no es diferente.

Nuestra posición de desobediencia frente a la voz divina no tiene asidero. Es pura rebeldía; muchas veces escondida detrás de conceptos, palabras, ideas, teorías. En realidad es pura rebeldía, que crece en nuestro ser inclinado, desde nuestro nacimiento, hacia el pecado.

Esta mujer elegida por Dios entiende lo que es un llamamiento y entiende al Dios que lo hace. Frente a la última aparición milagrosa del ángel, Manoa piensa que van a morir. Ella razona: “Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto“ (Juec. 13:23).

¿Cuál es tu idea de Dios? ¿Cómo te relacionas con él? ¿Cómo te acercas a él? De eso depende tu vida. De eso dependerá tu futuro.

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2014
“365 Vidas”
Por: Milton Betancor






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